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Alguien percibe
el olor de la luna
y va a esconderse.

La forma de un pie
en la arena húmeda
cuando te fuiste.

La primera vez
que ese color sin nombre
viene a mis ojos.

Ese es el borde
de la frontera exacta
de tus límites.

Esta mañana
damos la vuelta al mundo
en siete sueños.

Nadie se escapa.
Detrás del monasterio
hay un abismo.

Todos muy juntos,
codos, ojos y sangre,
queriendo entrar.

En cada sombra
se dibuja una parte
de lo que duele.

Un, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho,
nueve, diez, once.

Estrellas muertas,
nebulosa naranja,
materia oscura.

Algunas piedras
o un plano de la ciudad,
lo que prefieras.

Todos discuten,
todos piensan que saben,
nadie se acuerda.

Click click click click click
click click click click click click click
click click click click click.

A caballo del
aliento oscuro de la
noche sin luna.

El laberinto
tiene más entradas que
las necesarias.

Da quince pasos,
llega al fin de la calle,
se va del mundo.

Palabras de más,
palabras de más, siempre
palabras de más.

Sobre la mesa,
justo bajo mis ojos,
dos gotas de agua.

Todo es un error.
El verde de las hojas
está mintiendo.